A PROBLEM AT POLLENSA BAY
- デイジー

- 12 jun
- 2 min de lectura

“Parker Pyne desembarcó bien temprano del buque que lo había traído desde Barcelona hasta Palma de Mallorca. No tardó mucho en desilusionarse. Todos los hoteles cercanos al puerto estaban llenos y solo podían ofrecerle una minúscula habitación sin ventilación en el centro de la ciudad. Palma se había puesto de moda. El cambio era favorable. Todos, ingleses, americanos, iban a Mallorca en invierno. Todo estaba abarrotado. Dudaba mucho que el caballero inglés pudiera encontrar sitio en ninguna parte. A no ser, quizás en Formentor, donde los precios eran tan elevados que incluso los extranjeros vacilaban ante ellos”.
Después de haber pasado a través de las calles estrechas de Pollença y seguir la línea curva de la orilla del mar, llegaron al Hotel Pino d'Oro - un pequeño hotel erigido al borde del mar con vistas que parecían una niebla brumosa de una bella mañana con una exquisita vaguedad de una impresión Japonesa. [...] Parker Pyne se instaló feliz en el Pino d’Oro. No muy lejos había otro hotel más grande, el Mariposa, en el que se alojaban la mayoría de los ingleses. También había una colonia de artistas establecida ahí. Se podía pasear junto al mar hacia la aldea marinera, donde había un bar de cocktails donde la gente se reunía, y también algunas tiendas. Todo ello era muy tranquilo y agradable. Las chicas paseaban patinando, vestidas con pantalones y con vistosos pañuelos de colores que les cubrían la mitad superior del cuerpo. En el Mac’s Bar, los jóvenes con boina y pelo largo debatía sobre temas como los valores de la plástica y la abstracción en el arte.

Problem at Pollensa Bay
Agatha Christie
1890-1976
Una illa és un hort on no entren les males herbes ni els malfactors, encara que hi hagi el carabiner; però aquest és fàcil de treure. Per això a Mallorca les construccions són més completes i més tradicionals que a Catalunya.
«El sol és el gran pintor de les terres mediterrànies […]. Els grecs estu-caven i pintaven els temples de pedra basta i fins pintaven el preciós marbre pantèlic, a pesar de la seva categoria i la seva bellesa.
Els nòrdics no senten el color i es resisteixen a creure que el Parthenon hagi estat pintat; uns arqueòlegs alemanys que volgueren demostrar el seu punt de vista, quan trobarem restes d’estuc pintat,
ho deixaren córrer i no digueren res.»
El que Gaudi de tornada a Barcelona, el 1903, descrivia a l’escriptor Mateu Obrador
Gaudi
1852-1936



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