LA ISLA DEL TESORO
- デイジー

- 4 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Para S.L. O.*,
caballero norteamericano,
de acuerdo con cuyo gusto clásico
se ha concebido el siguiente relato;
ahora, en agradecimiento por las muchas horas
que disfrutamos juntos, se lo dedica
con los mejores deseos
su afecto amigo
EL AUTOR
AL COMPRADOR INDECISO
Si de los marineros los cuentos y tonadas,
tormentas y aventuras, calmas y marejadas,
las islas, las goletas, piratas abandonados
feroces bucanero, tesoros enterrados;
si los relatos de otrora
a la vieja usanza contados
deleitan como a mí antaño
a los chicos listos de ahora...
¡Que así sea y adelante! Más, de lo contrario,
si el cuento ya no apasiona al joven sabio,
si sus viejas emociones en un baúl ha guardado
con Kingston, con Ballantyne el osado
o con Cooper, el del bosque y los lagos,
¡Que así sea también! Y que a este autor
y a sus piratas entonces a la tumba bajen
en la que tantos escritores y sus creaciones yacen.

La Hispaniola arribó a la isla del Tesoro por el Este, entrando desde el Sur por el estrecho hasta el fondeadero del Capitán Kidd (A), donde ancló. Más tarde zarpó hacia tierras de la América Española desde la bahía del Norte (B), costeando toda la parte oriental de la isla, y después con rumbo Oeste.
Se señala en este mapa el rumbo de la Hispaniola y del coracio en la «aventura en el mar de Hawkins. El punto C señala la roca en el banco de arena, donde Hawkins se apoderó del corado. El punto D, el lugar donde abordó la goleta. El punto E indica el lugar donde los piratas encontraron el esqueleto. Finalmente, el punto E sitúa el cerro de los dos picos donde Jim encontró al abandonado Gunn.
Robert Louis Stevenson
1850-1894




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